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CAMINO DE SANTIAGO 2003

Desde Villafranca del Bierzo a Santiago de Compostela


Sábado, 17 de Mayo de 2003

De Monte do Gozo a Santiago de Compostela - 4,4 kms


    Después de prepararnos y desayunar, retrasado junto a Primi, pasamos de nuevo por el O Tangueiro con dirección a la Catedral de Santiago.

    Ya en el centro de la ciudad adelantamos a Clare y continuamos juntos hasta que, ya muy cerca de la Catedral, la perdemos de nuevo. Llueve en Santiago, aunque no mucho. Después de obtener nuestra “Compostelana” nos hemos acercado a la Agencia de Viajes para reservar el vuelo a Madrid para mañana domingo. La Agencia la encontramos cerrada. Desandamos nuestros pasos y nos dirigimos a la Agencia de Información y Turismo. Allí nos dan los teléfonos de las diferentes compañías y, sentados en una cafetería, Ángel reserva nuestros billetes dejando claro que somos peregrinos. El descuento es de un 40 %, por lo que merece la pena especificarlo.
Anverso de mi "papela"
la "Compostelana"

    Marino tiene que marcharse hoy. Llama a Iberia para reservar su vuelo. Después de varios malentendidos, es Ángel quien le reserva el billete. Debe darse prisa si quiere tomar el avión. Nos despedimos y se marcha.

    Poco antes de las 12:00 nos acercamos a la Catedral. No está tan repleta de peregrinos como en anteriores ocasiones. Damos el “cabezazo” a la entrada y nos acoplamos en el ala izquierda dispuestos a asistir a la misa.
Primi, en la Catedral de Santiago
Chema, en la Catedral de Santiago
Paco y Primi, en la Catedral de Santiago
Primi

  • “ ... desde Villafranca del Bierzo, 8 peregrinos segovianos ... “


  • Sabemos que hay otros dos peregrinos segovianos pero no hemos coincidido con ellos.
Preparando el botafumeiro
El botafumeiro

    A punto de finalizar la misa se me acerca mi amiga inglesa Elena, me da la enhorabuena y me presenta a su marido. Con mi recíproca enhorabuena nos deseamos suerte y nos despedimos.

    El sacerdote, finalizada la misa, reclama con voz solemne al Grupo de Segovianos que se pase por la Sacristía. Nos miramos unos a otros algo inquietos. ¿ Por qué nos llama ?. ¿ Qué querrá ?. ¿ Habremos hecho algo ?.

    Con nuestras mochilas a la espalda, damos de uno en uno el “abrazo al Santo” mientras Chema toma algunas fotografías. Le dejo mi acostumbrado paquete de “Ducados” junto con mi mechero, Primi le deja su acostumbrada concha de vieira, y nos dirigimos inquietos, algunos algo asustados, a la Sacristía.
Michel
Chema
Paco
Primi

    El sacerdote nos recibe después de una breve espera. Nos saluda efusivamente. Ha pasado algunos años de su vida en el Seminario de Segovia y le gusta saludar a los peregrinos segovianos. Pasado el susto mantenemos ya tranquilos una breve charla con él. Se llama José María Diaz. Nos comenta que su padre estuvo de médico de Zamarramala muchos años. Le enumeramos nuestras peregrinaciones. Es la primera vez que nos llaman a la Sacristía. Nos comenta que él no suele oficiar la misa. Esta vez tuvo que sustituir a algún compañero suyo. Cordialmente nos despedimos y salimos de la catedral, después de saludar a algunos peregrinos conocidos.
Con el sacerdote Jose Mª Díaz

    Llueve. Después de alguna foto nos dirigimos al hostal con el fin de dejar las mochilas y buscar después un lugar donde comer.
Primi, a la salida
Paco y Chema
Paco
Peregrinos segovianos

    A las 14:00 horas nos juntamos con un numeroso grupo de peregrinos y, juntos los 18 o 20, nos dirigimos a un restaurante cuyo menú del día es de 8 euros. Cuando nos traen la cuenta un peregrino irlandés parece que pone algunas pegas al precio que cada uno debería pagar. Decidimos tomar los elixires en otra parte, dejamos nuestro importe y nos despedimos.

    Salimos del restaurante y entramos en otro, cercano, donde tomamos nuestros habituales “elixires”.

    Mientras Ángel y Chema se van a echar la siesta, Paco, Primi y yo damos una vuelta por la Calle de Franco entretenidos mirando los escaparates. Paco se queda en una tienda efectuando algunas compras mientras Primi y yo tomamos tranquilamente una copa sentados en una terraza. Poco después también nos acercamos al hostal y nos dormimos.

    Hemos quedado para la hora de la cena. Chema sugiere una mariscada y así lo hacemos. Centollo, vieiras, percebes, riquísimo Albariño, buenos “elixires” ... Todos pensamos que nos la merecemos. Paco nos cuenta un chiste graciosísimo que, aunque ya nos le sabemos, personalmente me hace mucha gracia, a lo que Chema le corresponde con otro aún más gracioso.

    Después de la cena paseamos por las animadas calles del centro de Santiago comentando las incidencias del Camino. Después de tomar un par de copas en el “Modus Vivendi” y en el “Séptimo Cielo”, ambos abarrotados de jóvenes, muchos de ellos seguramente estudiantes, nos dirigimos a nuestro Hostal.

    Por fin, una cama con sábanas y almohada.

    El Camino ha concluido. Mañana regresamos a casa.

    Michel, 31 de Mayo de 2003